Cielos despejados, caminos secos y una luz distinta. La temporada baja del norte tiene argumentos propios.
El norte argentino se recorre bien casi todo el año, pero el invierno tiene una ventaja difícil de discutir: el cielo se mantiene despejado durante semanas y los caminos de altura están secos.
La amplitud térmica es fuerte. Se viaja con capas, se madruga y se aprovechan las horas de luz, que en la Puna cambian el color del paisaje cada hora.
Es también la temporada con menos gente. Los pueblos vuelven a su ritmo, los alojamientos tienen disponibilidad y las visitas a bodegas de altura se hacen con calma.